Tarea #5: Encontrando el poder y la resistencia en las culturas oprimidas–Ian Rice

Uno de los temas más discutidos en nuestra época es el poder.  Crece cada día la atención e investigación hacia los sistemas de opresión, a las estructuras sociales que regulan el acceso al poder.  Esos sistemas facilitan que algunos grupos—frecuentemente determinados por atributos como género, raza, nivel socioeconómico—suben, mientras otros grupos se quedan abajo, descuidados y abandonados.  Aunque hay verdad en esta teoría de estructuración social, la teoría es problemática en que muchas veces presenta los oprimidos como débiles.  El investigador Everardo Garduño de la Universidad Autónoma de Baja California ofreció un ejemplo de este pensamiento problemático: “Según Leon-Portilla, [los grupos indígenas del norte vivieron] en un ‘paleolítico fosilizado’, no opusieron mayor resistencia y fueron sometidos pacíficamente por los españoles” (50).  Para ver los grupos indígenas en esta manera, como oprimidos, anacronismos y débiles, borra su capacidad de actuar en resistencia.

Pero esta percepción de la sociedad es beneficiosa, porque ilustra y difunde más hallazgos sobre la discriminación verdadera y cotidiana.  Sin esto, la discriminación continuaría escondiéndose adentro del sistema eficazmente.  Por ende, la pregunta que nos enfrenta es:  ¿cómo reconocer el poder y la voluntad que posee cada una de las personas oprimidas, sin ignorar los factores que impactan negativamente a estas mismas personas?  En este discurso entran dos poetas:  Irma Pineda y Mikeas Sánchez.  Las dos son mujeres indígenas que publican poemarios bilingües en zapoteco del istmo-español y zoque-español, respectivamente.  Como mujeres e indígenas—dos identidades históricamente oprimidas—reflejan mucho en su poesía sobre la opresión que experimentan sus culturas e identidades, y al mismo tiempo ellas muestran que su gente se encuentra fuentes del poder en esas mismas culturas e identidades.

Una forma de opresión que afecta todas las culturas indígenas en México es la opresión del lenguaje.  Aunque muchos de las costumbres y los lenguajes indígenas sobrevivían la época de colonización, sufrieron otro reto cuando México empezó su proyecto de nación.  Después de un periodo largo del desinterés nacional hacia los indígenas, sucedió una nueva política del indigenismo institucional, la cual fue iniciado en gran parte por Manuel Gamio.  Gamio, según Guillermo Castillo Ramírez, un profesor de asignatura de licenciatura y posgrado en la UNAM, propuso “consolidar la dinámica de homogeneización lingüística, haciendo del español una lengua efectivamente nacional, a través de su enseñanza entre los grupos indígenas monolingües que no la hablaban” (85).  Afortunadamente, en contra de esta política discriminatoria, una gran cantidad de lenguas indígenas sobreviven todavía, y reciben un “empuje” con el surgimiento reciente de literatura indígena.  Según Juan Gregorio Regino, un periodista por La Jornada, publicar en las lenguas indígenas muestra “no sólo su capacidad de resistencia, sino…otras formas de mirar lo cotidiano y lo sagrado, otras formas de maravillarnos de la riqueza del lenguaje” (“Literatura indígena”).

Pineda agarró estas capacidades cuando publicó su poemario bilingüe, Guie’ ni zinebe / La flor que se llevó.  Escribe, “Levanta tus tristezas hermana / guárdalas entre las hojas de la albahaca / busca la ribera del río que atraviesa nuestro pueblo cuando llegues junto al chamizo…la albahaca y el agua / tus penas llevarán” (91).  Cuando su hermana tiene tristezas, la narradora le recomienda sumergir literalmente en el agua y figurativamente en su cultura.  Parece que la albahaca y el chamizo tienen un significado especial en su pueblo y su costumbre:  es posible que la albahaca sea comida o medicina y el chamizo sea una casa tradicional.  También las imágenes de la naturaleza en el poema resuenan porque típicamente el medioambiente ha sido algo de gran importancia en las culturas indígenas, y entonces continúa el impulso de conectar con su cultura otra vez.  Por escribir en zapoteco y en español para difundir la importancia de las culturas indígenas, Pineda consigue una fuente del poder y de resistencia dentro de una sistema nacional que intentaba a eliminar las culturas indígenas a través del mestizaje y la homogeneización del lenguaje.

Pineda y Sánchez continúan a encontrar el poder de sus identidades cuando responden a la represión física.  Pineda escribió su poemario en parte para compartir la historia de Ernestina Ascensio Rosario, una mujer nahua de 73 años que fue violada y malherida por soldados un poco antes de su muerte.  Blanche Petrich, una periodista mexicana por La Jornada, explica que este acto de violencia tremenda inició peticiones al gobierno y amenazas de manifestaciones, las cuales intensificaron cuando el gobierno postuló que ella se murió de gastritis (“Quince personas”).  Esta contradicción e ignorancia se reúne con un tensión social que ha ocurrido por muchos años en el pueblo de Ernestina, Tetlatzinga.  Según Petrich, “La mayoría de los roces entre soldados y pobladores se produce porque los militares acostumbran tomar la leña que necesitan sin pedirla, mucho menos comprarla” (“Quince personas”).  La proximidad de los soldados y los pobladores también dificulta la organización indígena y la denuncia del robo.  Frente a eso, Pineda reclama el poder con su poemario.  Uno de sus poemas más poderosos es “Esta es la guerra / nos dijiste / y disparaste al aire / para que todos los pájaros se marcharan / Esta es la guerra / nos dijimos / y empuñamos nuestra palabra” (75).  Mientras los soldados amenazan con sus armas, reprimen la organización política y explotan los recursos naturales, los indígenas empuñan su palabra, su cultura, su tradición para contraatacar.  Algunos líderes en el región de Ernestina “considera[n] que puede venir una respuesta en solidaridad con la demanda de justicia…‘siempre y cuando así lo solicite la comunidad’” (Petrich).  Aunque a primera vista, organizar y empuñar la palabra no aparecen tan fuerte como una bala o un acto de violencia, Pineda refuta esto con otro poema, escribiendo “Palabra y memoria son más fuertes que tus armas” (87).  Los organizadores también rebaten el discurso con sus preparaciones para manifestar.

Sánchez muestra su propia forma de resistencia comunitaria en contra de la represión física.  Con su pueblo, empezó un movimiento de protesta social zoque que rechaza la extracción de petróleo en sus tierras.  Cuando el pueblo recibió el premio Pax Christi para reconocer su trabajo, Sánchez explicó que aunque “Nunca antes en la historia el pueblo Zoque se había manifestado públicamente, pese a que cargamos con nosotros una larga historia de dominación…discriminación y el clasismo…tuvimos que hacerlo ante la amenaza latente por la extracción de hidrocarburos y minerales en nuestro territorio que… [es] …una agresión a Nasakobajk—la Madre Tierra” (Pax Christi 2).  Mientras la opresión estorba tanto, el pueblo encuentra poder e inspiración en sus creencias.  En su poemario, Mojk’jäyä-Mokaya, demuestra eso, escribiendo “O grande Nasakobajk deposito estas semillas / y pido misericordia por las injurias de mis ancestros a tu casa” (Sánchez 35).  Estas líneas exponen el respeto que tienen los zoque para el medioambiente y para Nasakobajk, quien se describen como una figura poderosa.  El adjetivo “grande” conjunto con la acción de pedir misericordia implica que ella es fuerte, ella merece respeto y vale la pena defenderle.  Con una llamada de deber así, el trabajo de resistencia en que dedican los zoque no resulta fácil, pero por lo menos encuentran en sus creencias una fuerza que unifica y empodera la organización y la manifestación social.

En conclusión, aunque los grupos oprimidos definitivamente sienten los efectos de la opresión histórica y cotidiana, también han encontrado métodos de resistencia y fuentes del poder en sus culturas e identidades.  Cuando Pineda y Sánchez escriben en sus lenguas maternas, eso sirve como forma de resistencia y además moviliza su gente a sumergir en sus culturas.  Con esa nueva inspiración, las poetas focalizan los movimientos en los asuntos más importantes: cuidar a la tierra y reconocer el poder inherente de los grupos oprimidos.

Obras Citadas

Castillo Ramírez, Guillermo. “Hacia Un México Nuevo: La genealogía Indigenista De Gamio a Inicios Del Cardenismo.” Alteridades, vol. 23, no. 46, 2013, pp. 79–95.

Garduño, Everardo. “Cuatro Ciclos De La Resistencia Indígena En La Frontera México-Estados Unidos.” Revista Europea De Estudios Latinoamericanos y Del Caribe, no. 77, Oct. 2004, pp. 41–60.

Gregorio Regino, Juan. “Literatura Indígena: Otra Parte De Nuestra Identidad.” La Jornada, La Jornada, 10 Oct. 1998, www.jornada.com.mx/1998/10/13/oja-identidad.html.

Petrich, Blanche. “Quince Personas Vieron y Asistieron a Ernestina En Sus 12 Últimas Horas.” La Jornada, La Jornada, 2 Apr. 2007, www.jornada.com.mx/2007/04/02/index.php?section=politica&article=004n1pol.

Sánchez, Mikeas. Discurso Del Premio Pax Christi. 29 Oct. 2017, www.paxchristi.net/sites/default/files/discurso_mikeas-version_final.pdf.

Sánchez, Mikeas. Mojk’jäyä-Mokaya. Pluralia Ediciones, 2013.

Santiago, Irma Pineda. Guie’ Ni Zinebe = La Flor Que Se Llevó. Pluralia, 2013.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *